¿Y si te dijera que Rusia lanzó un misil hipersónico tres veces contra Ucrania… y que Putin acaba de confesar que ninguno de esos disparos fue un ataque «de verdad»?
Eso es exactamente lo que pasó. En el Foro Económico Internacional de San Petersburgo y en una reunión con directores de agencias internacionales de noticias, el presidente ruso Vladimir Putin hizo una declaración que dejó a más de uno con la mandíbula en el suelo: los tres ataques con el misil Oreshnik sobre territorio ucraniano fueron, en sus propias palabras, experimentos. Pruebas de campo. Ensayos en vivo.
La pregunta que no se puede ignorar es esta: si eso fueron solo los ensayos… ¿cómo se verá el ataque real?
¿Qué es el Misil Oreshnik y por Qué Aterra a Europa?
El Oreshnik no es un misil convencional. Es un misil balístico de alcance intermedio (IRBM, por sus siglas en inglés) capaz de golpear objetivos situados entre 3.000 y 5.500 kilómetros de distancia. Eso significa que, desde suelo ruso, puede alcanzar prácticamente cualquier capital europea.
Velocidad, Alcance y Ogivas Múltiples
Lo que hace especialmente diabólico al Oreshnik es su diseño MIRV: lleva hasta seis vehículos de reentrada independientes, cada uno con cuatro a seis submuniciones. Es decir, un solo misil puede repartir destrucción entre múltiples objetivos simultáneamente, como una escopeta de largo alcance disparando a distintos blancos al mismo tiempo.
La velocidad es otro factor que quita el sueño a los analistas militares. El Oreshnik viaja a aproximadamente 13.000 kilómetros por hora, más de Mach 10. Para que te hagas una idea, eso equivale a recorrer la distancia entre Madrid y Buenos Aires en menos de una hora.
El Pentágono confirmó que se trata de un IRBM experimental derivado del misil intercontinental RS-26 Rubezh. La Inteligencia de Defensa británica llegó a la misma conclusión, y expertos ucranianos que analizaron los restos del misil disparado en enero de 2026 confirmaron que fue ensamblado en 2017 con componentes rusos y bielorrusos.
¿Puede Derribarse?
La respuesta corta: no fácilmente.
El misil sube en un ascenso pronunciado fuera de la atmósfera y luego desciende a velocidad hipersónica con trayectorias que hacen casi imposible su intercepción con los sistemas de defensa aérea que Ucrania tiene actualmente. Por eso Zelenskyy lleva meses pidiendo más baterías Patriot a Washington.
Los 3 Ataques que Putin Llama «Experimentos»
Antes de analizar la amenaza futura, hay que entender lo que ya ocurrió.
Dnipro, Lviv y Bila Tserkva
El primer uso del Oreshnik fue en noviembre de 2024, cuando Rusia golpeó una instalación industrial en Dnipro. Fue un momento que sacudió a toda Europa: la primera vez que un misil hipersónico de este tipo se usaba en combate en la historia moderna.
El segundo disparo llegó en enero de 2026, cuando el misil impactó en la región de Lviv, en el oeste de Ucrania, lejos del frente de batalla.
El tercero ocurrió el 24 de mayo de 2026, cuando el Oreshnik golpeó Bila Tserkva, en la óblast de Kyiv. Seis submuniciones destruyeron ocho garajes en una cooperativa, otras seis cayeron en los terrenos de una fábrica abandonada cercana, y una de ellas creó un cráter de aproximadamente 2 metros de diámetro en la orilla de una carretera.
La Bomba de Admisión: Disparos Sobre Territorio Ocupado Ruso
Aquí viene el dato que más sorprendió a los analistas: Putin reconoció que uno de los misiles lanzados el 24 de mayo no cayó en Bila Tserkva, sino en la zona ocupada por Rusia dentro de la región de Donetsk, cerca de Avdiivka o Yasynuvata.
¿Por qué dispararían contra su propio territorio ocupado? La respuesta de Putin fue heladora: lo hicieron para observar cómo caían las submuniciones. Enviaron drones de seguimiento al cobertizo impactado y midieron «todo al milímetro.» En sus palabras: «Golpeamos donde era conveniente observar el impacto.»
Básicamente, Rusia usó territorio que controla —con civiles ucranianos bajo ocupación— como campo de pruebas balísticas.
La Amenaza Sobre las Ciudades
Durante su intervención ante medios internacionales el 4 de junio de 2026, Putin no se guardó nada. Dijo que toda esta recopilación de datos tiene un propósito muy concreto: «para que en el futuro podamos tomar decisiones sobre el empleo a plena escala del Oreshnik contra objetivos designados, incluyendo áreas urbanas construidas.»
No fue una amenaza velada. Fue una declaración directa.
El presidente ruso incluso hizo en diciembre de 2024 una oferta que podría calificarse de provocación macabra: invitó a Ucrania y a la OTAN a elegir un blanco en Kyiv para que el Oreshnik lo golpeara, concentraran toda su defensa aérea alrededor, y observaran qué pasaba. «Veamos qué sucede», dijo. «Estamos listos para ese experimento.»
Esta escalada verbal coincide con un incremento real y documentado en los ataques con drones y misiles sobre Ucrania, incluyendo el uso de misiles Zircon e Iskander de forma simultánea para saturar las defensas.
Zelenskyy y la Falta de Escudo Antiaéreo
Frente a todo esto, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy ha estado repitiendo el mismo mensaje ante Washington: su país depende casi exclusivamente de los suministros estadounidenses para defenderse de los misiles balísticos rusos.
En una carta dirigida a Estados Unidos tras el ataque de Bila Tserkva, Zelenskyy señaló que lo que está ocurriendo va más allá de Ucrania. «Es una lección importante para la seguridad de toda la comunidad euroatlántica y para los aliados de América en todo el mundo, que algún día podrían enfrentar amenazas de los socios y representantes de Rusia.»
Al mismo tiempo, Putin afirmó en el mismo foro que Rusia está dispuesta a aceptar los compromisos discutidos con el presidente Donald Trump en Anchorage y a negociar un acuerdo de paz, aunque subrayó que cualquier arreglo requiere el consentimiento de Ucrania. Zelenskyy, por su parte, envió una carta abierta a Rusia proponiendo una reunión directa para poner fin al conflicto, insistiendo en que cualquier paz debe respetar íntegramente la integridad territorial y la soberanía ucranianas.
Conclusión
El misil Oreshnik es mucho más que un arma. Es un mensaje. Cada uno de los tres ataques que Putin describe como «pruebas» fue también una demostración pública de lo que Rusia tiene y está dispuesta a usar. La admisión de que uno de esos misiles cayó sobre territorio ocupado por los propios rusos —solo para medir cómo se dispersan las ojivas— revela un nivel de frialdad que debería alarmar a cualquier persona, no solo a los ucranianos.
La guerra en Ucrania lleva más de cuatro años. Pero con el Oreshnik en juego y Putin hablando abiertamente de usarlo «a plena escala» en zonas urbanas, el conflicto acaba de entrar en una dimensión que el mundo tendrá que tomar muy en serio.
La pregunta que queda en el aire es incómoda pero necesaria: ¿cuándo dejará Putin de llamarlos «experimentos»?
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Cuántas veces ha usado Rusia el misil Oreshnik en Ucrania? Hasta ahora, Rusia ha lanzado el misil Oreshnik en tres ocasiones sobre Ucrania: en noviembre de 2024 contra Dnipro, en enero de 2026 contra la región de Lviv, y en mayo de 2026 contra Bila Tserkva. Putin ha calificado los tres ataques como pruebas experimentales, no como uso de combate a plena escala.
¿Puede Ucrania derribar el misil Oreshnik con sus sistemas de defensa actuales? En la práctica, es extremadamente difícil. El Oreshnik viaja a más de Mach 10 y usa múltiples vehículos de reentrada independientes que se separan durante el vuelo. Los sistemas de defensa aérea disponibles en Ucrania no están diseñados para interceptar misiles de estas características, lo que explica los continuos pedidos de Zelenskyy para recibir más baterías Patriot de Estados Unidos.
¿Qué diferencia hay entre el uso «experimental» y el uso «a plena escala» del Oreshnik según Putin? Según las propias declaraciones del mandatario ruso, los tres ataques previos sirvieron principalmente para recopilar datos sobre el comportamiento de las submuniciones al impacto. El uso «a plena escala» implicaría lanzar el misil contra objetivos estratégicos seleccionados con precisión —incluyendo, según sus amenazas, zonas urbanas— una vez que Rusia haya completado la fase de evaluación técnica del arma.